“-Espero que no me la haya violado. – se lamentó la señora Hill.
-¿A quién? – interrogó el encargado algo confuso.
- A la gata. Este tipo de gente es capaz de cualquier cosa.” – p. 189-190
Como hemos visto en las otras obras que hemos leído este semestre, a menudo los inmigrantes encaran los estereotipos que los americanos tienen de ellos. Escribí de Yolanda en De cómo las muchachas García perdieron sus acentos y cómo Rudy piensa que es una latina rebelde y “hot” porque es dominicana. Aquí se puede ver que los inquilinos del edificio también albergan estereotipos sobre Juan, el portero. Cuando descubren que Juan se había estado reuniendo con los animales de los inquilinos, piensan (con buena razón) que él los había robado. Pero las sospechas no terminan con sólo el robo; la señora Brenda Hill cree que Juan ha violado su gata, porque “este tipo de gente es capaz de cualquier cosa.” No piensa en lo ridiculísima es su acusación. Realmente piensa que Juan podía hacer tal cosa como violar una gata. Además, el súper no la cuestiona. Los dos pertenecen a la cultura dominante, la americana, y por eso toman una actitud superior hacia el portero. Es decir, el portero es ‘otro’ y como consecuencia tiene valores y tradiciones diferentes, diferentes al punto de ser asquerosos. En este instante Juan no tiene una voz (¿quién va a creer que los animales empezaron a hablar con él, y no al revés?), y por eso sufre los efectos dañosos que tienen los estereotipos.
“Tenemos ante nosotros sus historias clínicas y sus números. Y decimos 'número' y no 'nombre,' pues, una vez ingresado, el enfermo es codificado por el número que se estampa en su uniforme. Así, nuestro portero dejó de llamarse Juan para responder al número 23.666.017.” p. 220
Cuando se le lleva a Juan al hospital psiquiátrico, se le da un número y Juan deja de ser “Juan” sino se hace 23.666.017. También hemos hablado de la importancia del nombre para una persona; es tal vez una de las cosas más básicas que nos define, que nos hace diferentes de cualquier otra persona. Cuando Juan pierde su nombre, pierde su identidad y se hace sólo uno de muchísimos. Puede simbolizar cómo los ven los americanos a los inmigrantes; todos son iguales porque todos son inmigrantes latinos. Este punto relaciona con la discusión de los estereotipos. Creo que, en alguna manera, es más fácil para los humanos pensar en otras personas como un grupo homogéneo. Nos gusta categorizar a otros. Juan ahora deja de ser “único,” y empieza a ser como todos los demás – un loco sufriendo de alguna enfermedad mental.
martes, 3 de abril de 2012
lunes, 26 de marzo de 2012
El Portero, p. 13-92
“Desde que llegó – y muy desmejorado que llegó – le dimos ayuda material (más de doscientos dólares) y le ‘viabilizamos’ (otra palabra de allá) rápidamente el Social Security …para que pudiera pagar los impuestos, y casi de inmediato le conseguimos un empleo.” (p.15-16)
Es bien interesante que este libro se narra en la segunda persona (“nosotros”). Como se ve en la primera cita, la “persona” que narra el cuento es la comunidad latina que ya reside en Nueva York (por lo menos eso es como yo lo interpreté). A lo largo del libro, esta voz nos dice la historia de Juan y sus aventuras como el portero en un edificio de apartamentos. Cuando Juan acaba de llegar a los Estados Unidos, su comunidad le ayuda a acostumbrarse a su nueva vida, incluso por el hecho de encontrarle un trabajo (o sea, muchos trabajos, hasta que le encuentran lo que puede hacer bien, que es ser el portero). Obviamente, Juan tenía mucho apoyo cuando llegó, y creo que eso demuestra la intimidad de la comunidad de inmigrantes que vive en este lugar. Se ayudan mucho y tienen en común una parte de sus historias – la experiencia de mudarse a los Estados Unidos e “ir olvidando” de su lengua nativa y su cultura (p. 14). Hay algo que se une a todos, y eso es muy importante para la salud emocional de inmigrantes recién llegados (aunque la vida sigue siendo difícil). Sin embargo, a pesar del apoyo inicial, Juan tiene que ganarse la vida trabajando como un portero. La manera en que se narra la historia – en la segunda persona – hace que Juan parezca separado de todo, como hay todos nosotros “en un lado”, observándolo, y sólo Juan en el otro. Por eso se puede adivinar que Juan, por alguna razón, es una personal especial (y eso lo dice los narradores en la página 15 – “es la historia de alguien que, a diferencia de nosotros, no pudo (o no quiso) adaptarse a este mundo práctico…”).
“De pronto, nuestro portero descubrió, o creyó descubrir, que su labor no se podía limitar a abrir la puerta del edificio, sino que él, el portero, era ‘el señalado,’ ‘el elegido,’ ‘el indicado’ … para mostrarles a todas aquellas personas una puerta más amplia y hasta entonces invisible o inaccesible; puerta que era la de sus propias vidas y, por lo tanto … ‘la de la verdadera felicidad.’” – p. 17-18
Esta cita nos indica por qué Juan es diferente de todos los demás. Es una idea importante porque es la motivación de las acciones de Juan; hay mención en casi cada capítulo que Juan quiere hablarles a los inquilinos sobre esta “puerta” que busca. Me encanta esta metáfora porque creo que es algo a que todos pueden relacionarse en un nivel u otro. Seguimos la rutina de todos los días, haciendo ciertas cosas cada día, sin realmente pensar en lo que hacemos … ¿pero estamos felices? ¿Qué es la “puerta” de nuestra felicidad, la vía en que podemos vivir una vida satisfactoria? Aunque Juan mucho del tiempo hace sólo una cosa – abrir la puerta y charlar con las personas que viven en el edificio – tiene un sueño, una meta más grande, que es estar verdaderamente feliz, cualquier signifique eso. Tiene algo por qué vivir, aún si no entiende bien lo que es. Las historias de su vida y su relación con los demás son intrigantes, y me interesa ver como desarrolla el cuento.
Es bien interesante que este libro se narra en la segunda persona (“nosotros”). Como se ve en la primera cita, la “persona” que narra el cuento es la comunidad latina que ya reside en Nueva York (por lo menos eso es como yo lo interpreté). A lo largo del libro, esta voz nos dice la historia de Juan y sus aventuras como el portero en un edificio de apartamentos. Cuando Juan acaba de llegar a los Estados Unidos, su comunidad le ayuda a acostumbrarse a su nueva vida, incluso por el hecho de encontrarle un trabajo (o sea, muchos trabajos, hasta que le encuentran lo que puede hacer bien, que es ser el portero). Obviamente, Juan tenía mucho apoyo cuando llegó, y creo que eso demuestra la intimidad de la comunidad de inmigrantes que vive en este lugar. Se ayudan mucho y tienen en común una parte de sus historias – la experiencia de mudarse a los Estados Unidos e “ir olvidando” de su lengua nativa y su cultura (p. 14). Hay algo que se une a todos, y eso es muy importante para la salud emocional de inmigrantes recién llegados (aunque la vida sigue siendo difícil). Sin embargo, a pesar del apoyo inicial, Juan tiene que ganarse la vida trabajando como un portero. La manera en que se narra la historia – en la segunda persona – hace que Juan parezca separado de todo, como hay todos nosotros “en un lado”, observándolo, y sólo Juan en el otro. Por eso se puede adivinar que Juan, por alguna razón, es una personal especial (y eso lo dice los narradores en la página 15 – “es la historia de alguien que, a diferencia de nosotros, no pudo (o no quiso) adaptarse a este mundo práctico…”).
“De pronto, nuestro portero descubrió, o creyó descubrir, que su labor no se podía limitar a abrir la puerta del edificio, sino que él, el portero, era ‘el señalado,’ ‘el elegido,’ ‘el indicado’ … para mostrarles a todas aquellas personas una puerta más amplia y hasta entonces invisible o inaccesible; puerta que era la de sus propias vidas y, por lo tanto … ‘la de la verdadera felicidad.’” – p. 17-18
Esta cita nos indica por qué Juan es diferente de todos los demás. Es una idea importante porque es la motivación de las acciones de Juan; hay mención en casi cada capítulo que Juan quiere hablarles a los inquilinos sobre esta “puerta” que busca. Me encanta esta metáfora porque creo que es algo a que todos pueden relacionarse en un nivel u otro. Seguimos la rutina de todos los días, haciendo ciertas cosas cada día, sin realmente pensar en lo que hacemos … ¿pero estamos felices? ¿Qué es la “puerta” de nuestra felicidad, la vía en que podemos vivir una vida satisfactoria? Aunque Juan mucho del tiempo hace sólo una cosa – abrir la puerta y charlar con las personas que viven en el edificio – tiene un sueño, una meta más grande, que es estar verdaderamente feliz, cualquier signifique eso. Tiene algo por qué vivir, aún si no entiende bien lo que es. Las historias de su vida y su relación con los demás son intrigantes, y me interesa ver como desarrolla el cuento.
lunes, 19 de marzo de 2012
Las muchachas García, p.156-232
“Papi bajó la vista. Sandi ya había notado antes que su padre era otra persona frente a las americanas. Encorvaba la espalda y se volvía de una cortesía estirada, como la de los sirvientes.” –p.189
“El corazón de Sandi flotaba de la felicidad. Este baile salvaje y hermoso venía de gente como ella, hispanos, que danzaban al son de la dicha extraña e inquietante …” –p.193
En este capítulo, “Espectáculo,” aprendemos sobre los primeros días de la familia García en los Estados Unidos. Unos amigos suyos, los Fanning, les regalan una cena en un buen restaurante. Antes de ir al restaurante, Laura les dice a las niñas todo lo que deben (y no deben) hacer durante la cena, cómo deben pedir agua o leche y no deben pedir nada muy caro. Creo que esto es bien interesante; la madre quiere hacer una buena impresión sobre los americanos, quizás para mostrarles que no son tan “extranjeros” a la cultura americana. O sea, no quiere que aparezcan muy maleducados – quiere preservar su buena reputación. La primera cita refiere al mismo comportamiento, pero por el padre. Cuando leí esta frase, me pareció raro que el padre haría algo así, “encorvando la espalda” y portándose como un sirviente. Usualmente el padre es la voz de autoridad, lo que inculca respeto en los demás. Pero aquí, en la presencia de los americanos, vemos que su rol ha cambiado. Se comporte como una persona inferior, quien necesita darles respeto a los americanos. En algunas maneras esto refleja la ideología colonialista y la idea de la otredad. El padre sabe, claro, que es diferente de los americanos y supone que vive en un nivel social bajo ellos. Por eso cuando los americanos están él se porta como un sirviente.
La segunda cita ilustra aún más esta ideología que viene de la mente de Sandi. Creo que el uso de la palabra “salvaje” para describir el baile de las bailarinas es muy fuerte, pero demuestra bien la ideología colonialista. Los nativos – en todas las colonias a través del mundo – se veían no sólo como “exóticos” y “bellos” pero también como “salvajes,” quien necesitaban la ayuda de los conquistadores para modernizarse y “civilizarse.” Como leímos en el fragmento del poscolonialismo, esta ideología penetraba la conciencia social, así que aún los colonizados pensaban que eran inferiores, y que la cultura de los colonizadores era la mejor. Aquí, Sandi se describe como salvaje, por ser hispana. Se coloca en un grupo diferente a causa de su herencia, y por eso ella representa la otredad.
“El corazón de Sandi flotaba de la felicidad. Este baile salvaje y hermoso venía de gente como ella, hispanos, que danzaban al son de la dicha extraña e inquietante …” –p.193
En este capítulo, “Espectáculo,” aprendemos sobre los primeros días de la familia García en los Estados Unidos. Unos amigos suyos, los Fanning, les regalan una cena en un buen restaurante. Antes de ir al restaurante, Laura les dice a las niñas todo lo que deben (y no deben) hacer durante la cena, cómo deben pedir agua o leche y no deben pedir nada muy caro. Creo que esto es bien interesante; la madre quiere hacer una buena impresión sobre los americanos, quizás para mostrarles que no son tan “extranjeros” a la cultura americana. O sea, no quiere que aparezcan muy maleducados – quiere preservar su buena reputación. La primera cita refiere al mismo comportamiento, pero por el padre. Cuando leí esta frase, me pareció raro que el padre haría algo así, “encorvando la espalda” y portándose como un sirviente. Usualmente el padre es la voz de autoridad, lo que inculca respeto en los demás. Pero aquí, en la presencia de los americanos, vemos que su rol ha cambiado. Se comporte como una persona inferior, quien necesita darles respeto a los americanos. En algunas maneras esto refleja la ideología colonialista y la idea de la otredad. El padre sabe, claro, que es diferente de los americanos y supone que vive en un nivel social bajo ellos. Por eso cuando los americanos están él se porta como un sirviente.
La segunda cita ilustra aún más esta ideología que viene de la mente de Sandi. Creo que el uso de la palabra “salvaje” para describir el baile de las bailarinas es muy fuerte, pero demuestra bien la ideología colonialista. Los nativos – en todas las colonias a través del mundo – se veían no sólo como “exóticos” y “bellos” pero también como “salvajes,” quien necesitaban la ayuda de los conquistadores para modernizarse y “civilizarse.” Como leímos en el fragmento del poscolonialismo, esta ideología penetraba la conciencia social, así que aún los colonizados pensaban que eran inferiores, y que la cultura de los colonizadores era la mejor. Aquí, Sandi se describe como salvaje, por ser hispana. Se coloca en un grupo diferente a causa de su herencia, y por eso ella representa la otredad.
lunes, 12 de marzo de 2012
De cómo las muchachas García perdieron el acento p. 69-107
‘Sabes?’ dijo. ‘Pensé que tendrías la sangre caliente, por ser hispana y demás, y que bajo toda es mierda católica serías libre de verdad, en lugar de ser una acomplejada, como las niñas de bailecitos de la secundaria.’ – Rudy
“Vi lo fría y solitaria que iba a ser la vida que me aguardaba en este país. Jamás iba a encontrar a nadie que entendiera mi peculiar mezcla de catolicismo y agnosticismo, de la forma de vida hispana y la americana.” – pg. 102
Cuando Yolanda se niega a hacer el amor con Rudy, él replica que pensó que Yo sería diferente, o sea, más abierta a los encuentros sexuales – a causa de su etnicidad, “por ser hispana.” Creo que este intercambio entre los novios ilustra bien un tema con que muchos latinos tienen problemas – el de los estereotipos. En general, a los humanos les gusta caracterizar y categorizar a otras personas, y una manera fácil de hacer eso es estereotiparles. Por estereotipar, marcamos ciertos grupos de personas con características que (pensamos que) las describen. Estereotipos comunes de los latinos son que tienen familias grandes, que son católicos, que son perezosos (piensa, por ejemplo, en la imagen de un mexicano durmiendo bajo de un cactus), y que las mujeres latinas son rebeldes (que tienen “sangre caliente”). Este último estereotipo es lo que daña a Yolanda. Rudy supone que, debido a que ella es hispana, Yolanda finge ser una buena niña católica, y que en realidad es animada y dispuesta a correr los riesgos. Sabemos que, en este caso, él no tiene razón – de hecho, mucho del tiempo los estereotipos son falsos. Puede hacer mucho daño estereotipar a alguien, porque no da una imagen objetiva y justa de la persona.
Además, no se puede categorizar y estereotipar a Yolanda porque ella ahora no es cien por ciento dominicana; a causa de vivir en los Estados Unidos por varios años, se ha cambiado y hecho más americana. No cabe en un grupo bien definido, como hemos discutido mucho en la clase. Podemos ver el efecto psicológico que “vivir en el guión” produce en Yolanda. No cree que pueda encontrar a nadie que entienda como se siente, estando en el medio de dos culturas y dos países, y eso hace que se sienta sola. Es probable que muchos inmigrantes experimenten lo mismo.
“Vi lo fría y solitaria que iba a ser la vida que me aguardaba en este país. Jamás iba a encontrar a nadie que entendiera mi peculiar mezcla de catolicismo y agnosticismo, de la forma de vida hispana y la americana.” – pg. 102
Cuando Yolanda se niega a hacer el amor con Rudy, él replica que pensó que Yo sería diferente, o sea, más abierta a los encuentros sexuales – a causa de su etnicidad, “por ser hispana.” Creo que este intercambio entre los novios ilustra bien un tema con que muchos latinos tienen problemas – el de los estereotipos. En general, a los humanos les gusta caracterizar y categorizar a otras personas, y una manera fácil de hacer eso es estereotiparles. Por estereotipar, marcamos ciertos grupos de personas con características que (pensamos que) las describen. Estereotipos comunes de los latinos son que tienen familias grandes, que son católicos, que son perezosos (piensa, por ejemplo, en la imagen de un mexicano durmiendo bajo de un cactus), y que las mujeres latinas son rebeldes (que tienen “sangre caliente”). Este último estereotipo es lo que daña a Yolanda. Rudy supone que, debido a que ella es hispana, Yolanda finge ser una buena niña católica, y que en realidad es animada y dispuesta a correr los riesgos. Sabemos que, en este caso, él no tiene razón – de hecho, mucho del tiempo los estereotipos son falsos. Puede hacer mucho daño estereotipar a alguien, porque no da una imagen objetiva y justa de la persona.
Además, no se puede categorizar y estereotipar a Yolanda porque ella ahora no es cien por ciento dominicana; a causa de vivir en los Estados Unidos por varios años, se ha cambiado y hecho más americana. No cabe en un grupo bien definido, como hemos discutido mucho en la clase. Podemos ver el efecto psicológico que “vivir en el guión” produce en Yolanda. No cree que pueda encontrar a nadie que entienda como se siente, estando en el medio de dos culturas y dos países, y eso hace que se sienta sola. Es probable que muchos inmigrantes experimenten lo mismo.
lunes, 20 de febrero de 2012
Cuando era puertorriqueña, p. 202 - final
A llegar a Nueva York: “Mírala – se río Tata desde el asiento delantero – se le están saliendo los ojos de la cabeza.
-Eso es porque las calles no están hechas de plata, como se imaginaba –dijo Mami.
… Mami no dijo la verdad. …Esperaba que fueran [las calles] alegres, iluminadas, limpias. En vez de eso, se veían oscuras y temibles, vacías, duras.” p.236
“ – Así es cómo se hace en este país. Él que quiera trabajar, puede adelantarse.” p.269
Te conozco bacalao, aunque vengas disfrazao. – el refrán en la página 281
En la parte final de la autobiografía, Negi se muda a la ciudad de Nueva York con su madre y sus hermanos. Como ilustra la primera cita, tenía ciertas expectativas sobre lo que iba a encontrar en los Estados Unidos, pero la realidad fue bastante diferente que su fantasía. Las calles, en particular en su barrio en Brooklyn, no son limpias y alegres; debido a que viven en un área pobre, las calles son sucias y temibles. Aprende de los varios grupos étnicos como los judíos, los italianos, y los dos grupos de puertorriqueños – los recién llegados y los de la segunda generación, que han estado viviendo en Nueva York por algunos años. Negi confiesa que no se siente como se cabe en ningún grupo – como vive en el guión, entre todos pero no cómoda en uno en particular (ve, por ejemplo, el primer párrafo en la página 250). A la misma vez, parece que su madre también tiene esperanzas de lo que puede lograr en este país – que si una persona trabaja bastante duro, puede mejorar la vida y adelantarse. En la página 244 dice “si tengo que arrastrarme por el piso todo el día para ganar el pan de cada día, lo hago.” Pero, en realidad, aunque trabaja mucho la madre, la familia no logra tener una vida muy cómoda. En el invierno no hay calefacción en su apartamento, y sus familiares (Tata y Chico) son alcohólicos, entre muchas otras cosas. Creo que este representa la decepción que es el mudarse a los E.E.U.U. y “empezar de nuevo.” Para muchos latinoamericanos, “el Norte” simboliza una vida mejor, con oportunidades para todos de adelantarse y vivir “la buena vida,” aún si tienes que trabajar para lograrlo. Esto es lo que cree la madre de Negi – el sueño americano, en otras palabras. Pero no es el caso con Negi y su familia (y de verdad con muchos otros inmigrantes); no importa lo duro que trabajan – su situación no es radicalmente diferente que cómo era en Puerto Rico. Por eso incluyo el refrán que empieza el último capítulo, “Nos va a salir la casa.” Sus condiciones de vida, aunque a primera vista parecen diferentes porque viven en un país diferente, en realidad son similares a las que huyeron en Puerto Rico. Todavía son pobres y se enfrentan muchos retos en la vida diaria. Entonces la promesa del ‘sueño americano’ es engañadora, y la familia tiene que adaptarse a su nuevo hogar y ajustar sus expectativas de su vida en los Estados Unidos.
-Eso es porque las calles no están hechas de plata, como se imaginaba –dijo Mami.
… Mami no dijo la verdad. …Esperaba que fueran [las calles] alegres, iluminadas, limpias. En vez de eso, se veían oscuras y temibles, vacías, duras.” p.236
“ – Así es cómo se hace en este país. Él que quiera trabajar, puede adelantarse.” p.269
Te conozco bacalao, aunque vengas disfrazao. – el refrán en la página 281
En la parte final de la autobiografía, Negi se muda a la ciudad de Nueva York con su madre y sus hermanos. Como ilustra la primera cita, tenía ciertas expectativas sobre lo que iba a encontrar en los Estados Unidos, pero la realidad fue bastante diferente que su fantasía. Las calles, en particular en su barrio en Brooklyn, no son limpias y alegres; debido a que viven en un área pobre, las calles son sucias y temibles. Aprende de los varios grupos étnicos como los judíos, los italianos, y los dos grupos de puertorriqueños – los recién llegados y los de la segunda generación, que han estado viviendo en Nueva York por algunos años. Negi confiesa que no se siente como se cabe en ningún grupo – como vive en el guión, entre todos pero no cómoda en uno en particular (ve, por ejemplo, el primer párrafo en la página 250). A la misma vez, parece que su madre también tiene esperanzas de lo que puede lograr en este país – que si una persona trabaja bastante duro, puede mejorar la vida y adelantarse. En la página 244 dice “si tengo que arrastrarme por el piso todo el día para ganar el pan de cada día, lo hago.” Pero, en realidad, aunque trabaja mucho la madre, la familia no logra tener una vida muy cómoda. En el invierno no hay calefacción en su apartamento, y sus familiares (Tata y Chico) son alcohólicos, entre muchas otras cosas. Creo que este representa la decepción que es el mudarse a los E.E.U.U. y “empezar de nuevo.” Para muchos latinoamericanos, “el Norte” simboliza una vida mejor, con oportunidades para todos de adelantarse y vivir “la buena vida,” aún si tienes que trabajar para lograrlo. Esto es lo que cree la madre de Negi – el sueño americano, en otras palabras. Pero no es el caso con Negi y su familia (y de verdad con muchos otros inmigrantes); no importa lo duro que trabajan – su situación no es radicalmente diferente que cómo era en Puerto Rico. Por eso incluyo el refrán que empieza el último capítulo, “Nos va a salir la casa.” Sus condiciones de vida, aunque a primera vista parecen diferentes porque viven en un país diferente, en realidad son similares a las que huyeron en Puerto Rico. Todavía son pobres y se enfrentan muchos retos en la vida diaria. Entonces la promesa del ‘sueño americano’ es engañadora, y la familia tiene que adaptarse a su nuevo hogar y ajustar sus expectativas de su vida en los Estados Unidos.
lunes, 13 de febrero de 2012
Cuando era puertorriqueña, p. 39-142
Durante la discusión de los americanos y el hotel que Rockefeller va a construir, en la página 61: “Esos americanos se las traen …” … “¿Qué tú crees? ¿Que esa gente nos va a dejar quedar cuando empiecen con su hotel?”
En la página 80, hablando con su papá sobre como los americanos tienen acento cuando hablan español: “Eso es parte de ser un imperialista. Ellos quieren que se hagan las cosas a su manera, aún en nuestro propio país.”
En esta sección fascinante de la autobiografía, Negi nos habla más sobre su vida cuando era niña, y cuenta cómo los americanos vinieron a su pueblo Macún y la influencia que tenían sobre los puertorriqueños. En la primera cita, Negi habla con Doña Lola, quien le dice que la familia ‘Rockefela’ tiene una finca en el campo y que quiere construir un hotel – pero insinúa que los americanos van a hacer que se muden los residentes del área (quizás por eso se usa la palabra “invaden” en cuanto a los americanos para el título del próximo capítulo). La segunda cita es una de muchas que habla sobre la idea del imperialismo, en particular llamando a los americanos imperialistas. Pienso que estas frases demuestran cómo a Negi se le está desarrollando su “otro” en el proceso de crecer. Por mejor (los americanos les dan de comer a los niños cada mañana en la escuela, aunque sea comida extranjera) o por peor (están afectando su cultura, cuya consecuencia es desconocida, y puede ser que les van a quitar la tierra), los americanos ahora forman parte de su vida diaria. En otras palabras, Santiago no puede hablar de su pasado sin mencionar los americanos y su presencia en Puerto Rico – parte de su niñez (y parte de su ser) se define sólo con hablar de los americanos ‘imperialistas.’ Creo que el concepto del ‘otro’ de Stuart Hall se puede aplicar aquí; por ejemplo, en su cita dice “Another critical thing about identity is that it is partly the relationship between you and the Other. Only when there is an Other can you know who you are.” Aún antes de venir a los Estados Unidos Negi empieza a desarrollar una relación con este país, su ‘otro.’ Esta relación, como vimos en la introducción, continúa hoy en día.
En la página 80, hablando con su papá sobre como los americanos tienen acento cuando hablan español: “Eso es parte de ser un imperialista. Ellos quieren que se hagan las cosas a su manera, aún en nuestro propio país.”
En esta sección fascinante de la autobiografía, Negi nos habla más sobre su vida cuando era niña, y cuenta cómo los americanos vinieron a su pueblo Macún y la influencia que tenían sobre los puertorriqueños. En la primera cita, Negi habla con Doña Lola, quien le dice que la familia ‘Rockefela’ tiene una finca en el campo y que quiere construir un hotel – pero insinúa que los americanos van a hacer que se muden los residentes del área (quizás por eso se usa la palabra “invaden” en cuanto a los americanos para el título del próximo capítulo). La segunda cita es una de muchas que habla sobre la idea del imperialismo, en particular llamando a los americanos imperialistas. Pienso que estas frases demuestran cómo a Negi se le está desarrollando su “otro” en el proceso de crecer. Por mejor (los americanos les dan de comer a los niños cada mañana en la escuela, aunque sea comida extranjera) o por peor (están afectando su cultura, cuya consecuencia es desconocida, y puede ser que les van a quitar la tierra), los americanos ahora forman parte de su vida diaria. En otras palabras, Santiago no puede hablar de su pasado sin mencionar los americanos y su presencia en Puerto Rico – parte de su niñez (y parte de su ser) se define sólo con hablar de los americanos ‘imperialistas.’ Creo que el concepto del ‘otro’ de Stuart Hall se puede aplicar aquí; por ejemplo, en su cita dice “Another critical thing about identity is that it is partly the relationship between you and the Other. Only when there is an Other can you know who you are.” Aún antes de venir a los Estados Unidos Negi empieza a desarrollar una relación con este país, su ‘otro.’ Esta relación, como vimos en la introducción, continúa hoy en día.
martes, 7 de febrero de 2012
...y no se lo tragó la tierra, pg. 60-final
"La noche buena"
"Yo creo que siempre lo mejor es tener esperanzas." (p. 84) (el padre de los niños)
"Cuando lleguemos"
"Si nos va bien este año a ver si nos compramos un carrito para ya no andar así como vacas ... Esta es la última vez que vengo así como una pinche bestia parado todo el camino." (p.99,101)
Para mí, estas dos citas representan dos perspectivas extremas de los trabajadores migrantes. La primera cita viene al final del capítulo "La noche buena," en que la mamá trata de comprar juguetes para sus hijos para celebrar la Navidad, pero no lo logra porque se la acusa de robar. Ella dice que deben decirles a los niños que los reyes magos van a traerles algo después de la Navidad, y su esposo asiente, y dice que "lo mejor es tener esperanzas." Es una frase muy fuerte cuando consideras su situación; trabajan muy duro para apenas sobrevivir, pero al final todavía dice que tiene esperanzas. Ejemplifica su motivación y su deseo de tener una vida mejor, como dice Rivera en la cita en el dorso del libro: "yo quería documentar la fuerza espiritual ... siguieron moviéndose, nunca quedándose en un solo lugar para sufrir y ser oprimidos, sino buscando siempre el trabajo...y buscando justicia." A pesar de todos sus sufrimientos, continúan a tratar de mejorar la situación, y creo que ese es muy poderoso.
Sin embargo, al otro extremo, los migrantes parecen (presumiblemente en los ojos de los americanos) animales. Cuando viajan de un estado al otro, tienen que tomar trocas, y (adivino que) muchos tienen que caber en un espacio pequeño, por eso la comparación con vacas. El trabajador que habla en este capítulo se siente como un animal, una bestia - que no merece ningún respeto a causa de su ocupación y su identidad latina. Creo que su actitud es el opuesto de la de los padres en la primera cita. Para él, su identidad define como si fuera 'subhumano.' Es una lástima, pero creo que esa imagen (que son animales) es debido a las condiciones en que trabajan y viven. Muchas veces, no reciben lo básico que necesitan para sobrevivir, como baños suficientes y cuidado médico - no los tratamos como son humanos, con necesidades humanas, sino como son animales, un ser vivo que puede trabajar y hacernos la cosecha (nada más). Sus identidades se forman según sus experiencias, pero desafortunadamente, porque sus experiencias son malas, se disminuye su humanidad y por eso se sienten como simples bestias.
"Yo creo que siempre lo mejor es tener esperanzas." (p. 84) (el padre de los niños)
"Cuando lleguemos"
"Si nos va bien este año a ver si nos compramos un carrito para ya no andar así como vacas ... Esta es la última vez que vengo así como una pinche bestia parado todo el camino." (p.99,101)
Para mí, estas dos citas representan dos perspectivas extremas de los trabajadores migrantes. La primera cita viene al final del capítulo "La noche buena," en que la mamá trata de comprar juguetes para sus hijos para celebrar la Navidad, pero no lo logra porque se la acusa de robar. Ella dice que deben decirles a los niños que los reyes magos van a traerles algo después de la Navidad, y su esposo asiente, y dice que "lo mejor es tener esperanzas." Es una frase muy fuerte cuando consideras su situación; trabajan muy duro para apenas sobrevivir, pero al final todavía dice que tiene esperanzas. Ejemplifica su motivación y su deseo de tener una vida mejor, como dice Rivera en la cita en el dorso del libro: "yo quería documentar la fuerza espiritual ... siguieron moviéndose, nunca quedándose en un solo lugar para sufrir y ser oprimidos, sino buscando siempre el trabajo...y buscando justicia." A pesar de todos sus sufrimientos, continúan a tratar de mejorar la situación, y creo que ese es muy poderoso.
Sin embargo, al otro extremo, los migrantes parecen (presumiblemente en los ojos de los americanos) animales. Cuando viajan de un estado al otro, tienen que tomar trocas, y (adivino que) muchos tienen que caber en un espacio pequeño, por eso la comparación con vacas. El trabajador que habla en este capítulo se siente como un animal, una bestia - que no merece ningún respeto a causa de su ocupación y su identidad latina. Creo que su actitud es el opuesto de la de los padres en la primera cita. Para él, su identidad define como si fuera 'subhumano.' Es una lástima, pero creo que esa imagen (que son animales) es debido a las condiciones en que trabajan y viven. Muchas veces, no reciben lo básico que necesitan para sobrevivir, como baños suficientes y cuidado médico - no los tratamos como son humanos, con necesidades humanas, sino como son animales, un ser vivo que puede trabajar y hacernos la cosecha (nada más). Sus identidades se forman según sus experiencias, pero desafortunadamente, porque sus experiencias son malas, se disminuye su humanidad y por eso se sienten como simples bestias.
martes, 31 de enero de 2012
…y no se lo tragó la tierra p. 1-59
Un rezo
“Dios, Jesucristo, santo de mi corazón. Este es el tercer domingo que te vengo a suplicar, a rogar, a que me des razón de mi hijo … Protéjelo, Dios mío …" p. 14-15
…y no se lo tragó la tierra
“¿Qué se gana, mamá, con andar hacienda eso? ¿A poco cree que les ayudó mucho a mi tío y a mi tía? ¿Porqué es que nosotros estamos aquí como enterrados en la tierra? …. Y luego ellos rogándole a Dios…si Dios no se acuerda de uno…yo creo que ni hay.” p. 44
Para mí estas dos citas son muy fuertes. En la primera, la madre del narrador le reza a Dios que él proteja a su hijo, que está luchando en la guerra. En la segunda cita, cuando el padre está muy enfermo, le pone los escapularios en su cuello y los lavan, y también prende unas velas cuando reza (si recuerdo bien, los católicos usan los escapularios cuando una persona está en un estado de salud muy grave, i.e. cuando está muriendo). Obviamente, la madre tiene una fe fuerte; cuando algo se va mal en su vida, como la enfermedad de su esposo o las preocupaciones sobre su hijo, le pide ayuda a Dios. La religión católica es una parte integral de su vida – le ayuda a sobrevivir en una situación mala.
Por otro lado, el hijo parece no tener la misma fe que su madre. Expresa dudas cuando su madre hace las preparaciones para su papá. Él cree que no van a ayudar a nadie. Para su edad es muy maduro, porque tiene preguntas muy difíciles, como todas las de “¿Por qué?” que aparecen en la página 45. Si hay un Dios, se pregunta, ¿por qué vivimos con todo este sufrimiento? La religión católica no puede contestar esa pregunta para el niño, y por eso él revela, básicamente, que no cree. Está en el proceso de envejecer, y está desarrollando su propia identidad, separada de las de sus padres. Sus experiencias únicas, como un niño trabajador en el campo, se lo ponen lejos de sus padres y su pasado (un pasado caracterizado por una vida religiosa). Está forjando su propia identidad, con su propias creencias.
“Dios, Jesucristo, santo de mi corazón. Este es el tercer domingo que te vengo a suplicar, a rogar, a que me des razón de mi hijo … Protéjelo, Dios mío …" p. 14-15
…y no se lo tragó la tierra
“¿Qué se gana, mamá, con andar hacienda eso? ¿A poco cree que les ayudó mucho a mi tío y a mi tía? ¿Porqué es que nosotros estamos aquí como enterrados en la tierra? …. Y luego ellos rogándole a Dios…si Dios no se acuerda de uno…yo creo que ni hay.” p. 44
Para mí estas dos citas son muy fuertes. En la primera, la madre del narrador le reza a Dios que él proteja a su hijo, que está luchando en la guerra. En la segunda cita, cuando el padre está muy enfermo, le pone los escapularios en su cuello y los lavan, y también prende unas velas cuando reza (si recuerdo bien, los católicos usan los escapularios cuando una persona está en un estado de salud muy grave, i.e. cuando está muriendo). Obviamente, la madre tiene una fe fuerte; cuando algo se va mal en su vida, como la enfermedad de su esposo o las preocupaciones sobre su hijo, le pide ayuda a Dios. La religión católica es una parte integral de su vida – le ayuda a sobrevivir en una situación mala.
Por otro lado, el hijo parece no tener la misma fe que su madre. Expresa dudas cuando su madre hace las preparaciones para su papá. Él cree que no van a ayudar a nadie. Para su edad es muy maduro, porque tiene preguntas muy difíciles, como todas las de “¿Por qué?” que aparecen en la página 45. Si hay un Dios, se pregunta, ¿por qué vivimos con todo este sufrimiento? La religión católica no puede contestar esa pregunta para el niño, y por eso él revela, básicamente, que no cree. Está en el proceso de envejecer, y está desarrollando su propia identidad, separada de las de sus padres. Sus experiencias únicas, como un niño trabajador en el campo, se lo ponen lejos de sus padres y su pasado (un pasado caracterizado por una vida religiosa). Está forjando su propia identidad, con su propias creencias.
lunes, 23 de enero de 2012
Zoot Suit, Acto 2
PACHUCHO: “Porque todos saben que los mexicanos, filipinos, y negros pertenecen al guarache y al sombrero de paja y al sucio overol.” (p. 153)
(Durante un riot) “EL PACHUCO es vencido y desnudado mientras HENRY mira impotente desde su posición. PRENSA y MILITARES sacan pedazos de traje de EL PACHUCO … la única ropa que permanece en su cuerpo es un taparrabo pequeño.” (p. 154)
DOLORES, a HENRY: “Cásate con Dela y llena esta casa de niños. Solo haz una cosa por mí: olvídate de las ropas de pachuco.” (p. 165)
Hace unos semestres que tomé una clase en la antropología de la cultura material. En esa clase aprendí algo que todavía me fascina hoy en día: las cosas físicas nos definen, por lo bueno o por lo malo. Por ejemplo, piense en el programa de televisión Extreme Home Makeover. Cuando construyen la casa nueva, usan decoraciones y muebles que parecen ser adecuados para cada familia y cada persona única según sus intereses y pasados. Creo que Valdez emplea la misma idea en Zoot Suit, en particular el segundo acto. El pachuco lo dice directamente en la primera cita: una característica de los mexicanos es su ropa definitiva. Aunque no está hablando de un zoot suit, se puede relacionar los dos. Los zoot suits hacen que los jóvenes mexicanos sobresalgan en una multitud. Cuando se ve la ropa especial, se sabe inmediatamente quienes son los muchachos. Porque la ropa les define en tal manera, los militares y la prensa sacan pedazos del zoot suit del Pachuco; impulsados por su racismo, quieren atacar, y sacar, el “mexicanismo” en el Pachuco.
La madre de Henry reconoce el hecho también, que su hijo le trae atención a si mismo por llevar el zoot suit; por eso, le pide que no lo lleve más. Pero a la vez parece que le pide que olvide gran parte de su cultura y de su ser. Debido a que Henry fue a la cárcel en parte porque fue un “zoot-suiter,” y el público pensaba automáticamente que tenía la culpa, Dolores prefiere que Henry pierda esta parte de su vida para mirar hacia el futuro con Dela. Pienso también que ella quiere que Henry asimile a la vida americana para que pueda ‘vivir en paz’ y no preocuparse en la posibilidad de ser condenado otra vez para su patrimonio. La medida más obvia que puede tomar para asimilarse es perder el zoot suit, porque simboliza su cultura y moda de vivir mexicanas.
(Durante un riot) “EL PACHUCO es vencido y desnudado mientras HENRY mira impotente desde su posición. PRENSA y MILITARES sacan pedazos de traje de EL PACHUCO … la única ropa que permanece en su cuerpo es un taparrabo pequeño.” (p. 154)
DOLORES, a HENRY: “Cásate con Dela y llena esta casa de niños. Solo haz una cosa por mí: olvídate de las ropas de pachuco.” (p. 165)
Hace unos semestres que tomé una clase en la antropología de la cultura material. En esa clase aprendí algo que todavía me fascina hoy en día: las cosas físicas nos definen, por lo bueno o por lo malo. Por ejemplo, piense en el programa de televisión Extreme Home Makeover. Cuando construyen la casa nueva, usan decoraciones y muebles que parecen ser adecuados para cada familia y cada persona única según sus intereses y pasados. Creo que Valdez emplea la misma idea en Zoot Suit, en particular el segundo acto. El pachuco lo dice directamente en la primera cita: una característica de los mexicanos es su ropa definitiva. Aunque no está hablando de un zoot suit, se puede relacionar los dos. Los zoot suits hacen que los jóvenes mexicanos sobresalgan en una multitud. Cuando se ve la ropa especial, se sabe inmediatamente quienes son los muchachos. Porque la ropa les define en tal manera, los militares y la prensa sacan pedazos del zoot suit del Pachuco; impulsados por su racismo, quieren atacar, y sacar, el “mexicanismo” en el Pachuco.
La madre de Henry reconoce el hecho también, que su hijo le trae atención a si mismo por llevar el zoot suit; por eso, le pide que no lo lleve más. Pero a la vez parece que le pide que olvide gran parte de su cultura y de su ser. Debido a que Henry fue a la cárcel en parte porque fue un “zoot-suiter,” y el público pensaba automáticamente que tenía la culpa, Dolores prefiere que Henry pierda esta parte de su vida para mirar hacia el futuro con Dela. Pienso también que ella quiere que Henry asimile a la vida americana para que pueda ‘vivir en paz’ y no preocuparse en la posibilidad de ser condenado otra vez para su patrimonio. La medida más obvia que puede tomar para asimilarse es perder el zoot suit, porque simboliza su cultura y moda de vivir mexicanas.
lunes, 16 de enero de 2012
Zoot Suit, Acto 1
Para esta entrada, tengo varias citas vinculadas:
“Entérese de todo. Una ola de asesinos mexicanos invade Los Ángeles … ¡Extra! ¡Extra! Se balacean pachucos terroristas en Sleepy Lagoon … Lea todo acerca de los mini gangsters.” – El vendedor de periódicos, pg 104.
“La prensa ya nos incriminó.” – Henry, pg 109
“HENRY está en el centro, en una “celda” delimitada por los cuatro bultos de periódicos que dejó PRENSA.” – Una acotación en la página 115
Estas citas sólo son unas de muchas que aparecen en el texto en relación a la presencia omnipresente de la prensa en la obra de teatro. Para Henry y sus compañeros, es obvio en el primer acto que la prensa moldea sus identidades en la vista del público. Aunque de verdad no son “asesinos mexicanos,” “pachucos terroristas,” o “mini gangsters,” eso es como los ve el público, porque es lo que lee en los periódicos. Henry reconoce este hecho cuando dice “la prensa ya nos incriminó” – Henry y sus amigos no son culpables de la muerte de José Williams, pero cuando se reúne el jurado durante el juicio, casi inmediatamente – sin evidencia – les pronuncian un veredicto de culpabilidad. Debido a que la prensa ya ha proclamado su culpabilidad y difundido los estereotipos horribles acerca de los jóvenes mexicanos, los ‘pachuchos’ no tienen ninguna oportunidad de defenderse. Su identidad ha sido decidida por la prensa americana. Por eso Henry parece un ‘prisionero,’ encarcelado por los periódicos. No importa lo que haga o lo que diga; porque es mexicano, el público ya lo ha tildado un “gangster” y un “terrorista.”
Hasta cierto punto, creo que la prensa (y la cultura popular en general) decide nuestras identidades. Como mujer, por ejemplo, hay ciertas expectativas culturales en cuanto a cómo debo actuar, cómo debo vestirme, aún cómo debo comer. Claro que no tengo que hacer todo lo que “debo,” pero mi identidad como mujer ha sido influida por estas expectativas. La situación es peor para los extranjeros, y eso se debe a los estereotipos. Gracias a los medios de comunicación (en particular las películas), todos podemos describir los estereotipos populares sobre los mexicanos: son perezosos y toman siestas todo el tiempo, son bandidos, y son religiosos (entre muchos otros). Bueno, es posible que algunos sí tienen estas características, pero no todos. Su identidad – por lo menos en los ojos de los demás, como los norteamericanos – ha sido moldeada a través de la cultura popular y de la prensa. Desafortunadamente para Henry y sus amigos, sus identidades dadas les han costado su libertad.
“Entérese de todo. Una ola de asesinos mexicanos invade Los Ángeles … ¡Extra! ¡Extra! Se balacean pachucos terroristas en Sleepy Lagoon … Lea todo acerca de los mini gangsters.” – El vendedor de periódicos, pg 104.
“La prensa ya nos incriminó.” – Henry, pg 109
“HENRY está en el centro, en una “celda” delimitada por los cuatro bultos de periódicos que dejó PRENSA.” – Una acotación en la página 115
Estas citas sólo son unas de muchas que aparecen en el texto en relación a la presencia omnipresente de la prensa en la obra de teatro. Para Henry y sus compañeros, es obvio en el primer acto que la prensa moldea sus identidades en la vista del público. Aunque de verdad no son “asesinos mexicanos,” “pachucos terroristas,” o “mini gangsters,” eso es como los ve el público, porque es lo que lee en los periódicos. Henry reconoce este hecho cuando dice “la prensa ya nos incriminó” – Henry y sus amigos no son culpables de la muerte de José Williams, pero cuando se reúne el jurado durante el juicio, casi inmediatamente – sin evidencia – les pronuncian un veredicto de culpabilidad. Debido a que la prensa ya ha proclamado su culpabilidad y difundido los estereotipos horribles acerca de los jóvenes mexicanos, los ‘pachuchos’ no tienen ninguna oportunidad de defenderse. Su identidad ha sido decidida por la prensa americana. Por eso Henry parece un ‘prisionero,’ encarcelado por los periódicos. No importa lo que haga o lo que diga; porque es mexicano, el público ya lo ha tildado un “gangster” y un “terrorista.”
Hasta cierto punto, creo que la prensa (y la cultura popular en general) decide nuestras identidades. Como mujer, por ejemplo, hay ciertas expectativas culturales en cuanto a cómo debo actuar, cómo debo vestirme, aún cómo debo comer. Claro que no tengo que hacer todo lo que “debo,” pero mi identidad como mujer ha sido influida por estas expectativas. La situación es peor para los extranjeros, y eso se debe a los estereotipos. Gracias a los medios de comunicación (en particular las películas), todos podemos describir los estereotipos populares sobre los mexicanos: son perezosos y toman siestas todo el tiempo, son bandidos, y son religiosos (entre muchos otros). Bueno, es posible que algunos sí tienen estas características, pero no todos. Su identidad – por lo menos en los ojos de los demás, como los norteamericanos – ha sido moldeada a través de la cultura popular y de la prensa. Desafortunadamente para Henry y sus amigos, sus identidades dadas les han costado su libertad.
jueves, 12 de enero de 2012
Luis Valdez
“No Statue of Liberty ever greeted our arrival in this country...we did not, in fact, come to the United States at all. The United States came to us.”
Esta es solo una cita que encontré por Luis Valdez (el autor de Zoot Suit). Creo que es un pensamiento interesante, especialmente porque en la clase estamos considerando la identidad latina y lo que significa ser latino/a.
Esta es solo una cita que encontré por Luis Valdez (el autor de Zoot Suit). Creo que es un pensamiento interesante, especialmente porque en la clase estamos considerando la identidad latina y lo que significa ser latino/a.
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