lunes, 20 de febrero de 2012

Cuando era puertorriqueña, p. 202 - final

A llegar a Nueva York: “Mírala – se río Tata desde el asiento delantero – se le están saliendo los ojos de la cabeza.
-Eso es porque las calles no están hechas de plata, como se imaginaba –dijo Mami.
… Mami no dijo la verdad. …Esperaba que fueran [las calles] alegres, iluminadas, limpias. En vez de eso, se veían oscuras y temibles, vacías, duras.” p.236

“ – Así es cómo se hace en este país. Él que quiera trabajar, puede adelantarse.” p.269

Te conozco bacalao, aunque vengas disfrazao. – el refrán en la página 281

En la parte final de la autobiografía, Negi se muda a la ciudad de Nueva York con su madre y sus hermanos. Como ilustra la primera cita, tenía ciertas expectativas sobre lo que iba a encontrar en los Estados Unidos, pero la realidad fue bastante diferente que su fantasía. Las calles, en particular en su barrio en Brooklyn, no son limpias y alegres; debido a que viven en un área pobre, las calles son sucias y temibles. Aprende de los varios grupos étnicos como los judíos, los italianos, y los dos grupos de puertorriqueños – los recién llegados y los de la segunda generación, que han estado viviendo en Nueva York por algunos años. Negi confiesa que no se siente como se cabe en ningún grupo – como vive en el guión, entre todos pero no cómoda en uno en particular (ve, por ejemplo, el primer párrafo en la página 250). A la misma vez, parece que su madre también tiene esperanzas de lo que puede lograr en este país – que si una persona trabaja bastante duro, puede mejorar la vida y adelantarse. En la página 244 dice “si tengo que arrastrarme por el piso todo el día para ganar el pan de cada día, lo hago.” Pero, en realidad, aunque trabaja mucho la madre, la familia no logra tener una vida muy cómoda. En el invierno no hay calefacción en su apartamento, y sus familiares (Tata y Chico) son alcohólicos, entre muchas otras cosas. Creo que este representa la decepción que es el mudarse a los E.E.U.U. y “empezar de nuevo.” Para muchos latinoamericanos, “el Norte” simboliza una vida mejor, con oportunidades para todos de adelantarse y vivir “la buena vida,” aún si tienes que trabajar para lograrlo. Esto es lo que cree la madre de Negi – el sueño americano, en otras palabras. Pero no es el caso con Negi y su familia (y de verdad con muchos otros inmigrantes); no importa lo duro que trabajan – su situación no es radicalmente diferente que cómo era en Puerto Rico. Por eso incluyo el refrán que empieza el último capítulo, “Nos va a salir la casa.” Sus condiciones de vida, aunque a primera vista parecen diferentes porque viven en un país diferente, en realidad son similares a las que huyeron en Puerto Rico. Todavía son pobres y se enfrentan muchos retos en la vida diaria. Entonces la promesa del ‘sueño americano’ es engañadora, y la familia tiene que adaptarse a su nuevo hogar y ajustar sus expectativas de su vida en los Estados Unidos.

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